Toda persona en tratamiento con quimioterapia debe consultar con su médico si nota alguno de los siguientes síntomas: sangre en las heces o en la orina, fiebre superior o igual a 38ºC, tos, dolor de garganta, dificultad para caminar o subir escaleras, estreñimiento severo, náuseas o vómitos incontrolables, dolor fuerte de cabeza, enrojecimiento, inflamación o dolor en labios, lengua, boca o garganta, en especial, si le dificulta la ingesta de alimentos o de líquidos.
Antes de cada tratamiento, se le realizará un control hematológico, con una analítica general, para descartar que exista una toxicidad importante (descenso de las defensas, anemia severa o disminución de las plaquetas, así como alteración de las funciones hepática o renal).
En ocasiones, el tratamiento puede causarle hormigueo en los dedos de los pies y manos, que puede desaparecer lentamente tras finalizar el mismo. Si las molestias le limitan su vida normal, coméntelo a su médico, pues puede que sea necesario una reducción de dosis.




