Los pacientes con cáncer pueden precisar transfusiones de sangre tanto por el tumor (sangrados producidos por éste, afectación de la médula ósea por las propias células tumorales, anemia de las enfermedades crónicas o afectación de órganos como el bazo o los riñones) o por el tratamiento (hemorragias secundarias a la cirugía, irradiación de la médula ósea o afectación de ésta por la quimioterapia).
Aunque cuando se habla en general de transfusiones de sangre, frecuentemente la comunidad médica se refiere a las transfusiones de glóbulos rojos, no se debe olvidar que existen otros tipos de transfusiones, como la de plasma o la de plaquetas. No obstante, por la frecuencia de las primeras y su mayor importancia numérica, en esta sección sólo nos referiremos a las transfusiones de glóbulos rojos.
El criterio médico para precisar una transfusión de sangre depende de numerosos factores. No obstante, existen una serie de signos y síntomas que pueden ayudar a sospechar la existencia de una anemia severa.
Entre ellos están la sequedad de piel y mucosas, la sensación de falta de aire, el cansancio extremo, la palidez cutánea, etcétera. Es importante señalar, no obstante, que la necesidad de precisar o no de una transfusión es un criterio médico, que sólo puede ser tomado teniendo en cuenta demasiados factores como para poder ser resumidos en este apartado.
Existen todavía multitud de “miedos” ante la decisión de tener que recibir una transfusión sanguínea. En la actualidad, la posibilidad de ser contagiado por enfermedades infecciosas es prácticamente nula y la transmisión de enfermedades crónicas raramente ha sido comunicada.
La posibilidad de que un donante con cáncer (subclínico, es decir, que todavía no se ha manifestado) pueda transmitirlo al receptor ha sido también motivo de estudio. Un trabajo retrospectivo realizado por investigadores daneses y suecos¹, valoró la posibilidad de que donantes precancerosos, definidos como aquellas personas donantes diagnosticados de cáncer en los 5 años siguientes a la donación, pudieran transmitir la enfermedad a los receptores.
El resultado no pudo ser más concluyente: el riesgo relativo fue 1 (IC95%, 0,94 a 1,07) comparando los que recibieron sangre de donantes precancerosos de los donantes no precancerosos.
Referencias:
- Edgren G, Hjalgrim H, Reilly M, et al. Risk of cancer after blood transfusion from donors with subclinical cancer: a retrospective cohort study. Lancet. 2007, 369:1724-30

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